Quizá ahora, en caliente, cualquier reflexión sobre el enésimo adiós de España a un mundial, a una gran competición , sea precipitada. Es creo, lo mejor asumir que hoy, en este juego que es el Fútbol, refeljo tantas veces de la vida, ha premiado a la experiencia, al oficio, y las creencias, por enciam de la ilusión, de la juventud, de la inocencia, en cierto modo de los que no manejan un bagaje en su mochila suficiente, para poder mirar las cosa con mas perspectiva.
En lo que al partido se refiere, Francia ha hecho lo que se esperaba de ellos, contención y juego físico atras y en el medio, y una punta de lanza rápida, Henry, para hacer daño en velocidad a nuestra defensa. ( Todos los que ayer se escandalizaron por la propuesta futbolística Italiana de ayer, deben de estar hoy, imagino, mucho mas decepcionados con la Francesa, a todas luces mas conservadora).
Quizá no sea el momento de señalar a nadie; porque nadie, creo es responsable individual directo de la eliminación, pero es inevitable mirar hacá algunos sitios, para comprobar, que tras esos palos mediáticos que ha recibido Raúl, un Raúl intrascendente, insustancial, como sus últimos 3 años de Futbol, aparecen nombres como Puyol, desconocido (por lo malo) en todo el Mundial, Pablo, lento, muy lento, sin el caracter necesario par ajugar ahí atras (Cannavaro con 1,70 se come a los delanteros) Pernía (no he parado de leer a los Bloggeros Argentinos comentar que no es ni el 5 mejor lateral de la Argentina) o la evidente fata de gol que nuestra selección padece, desde hace muchos años, como una epidemia, la falta de ese nueve ese Crack que resuelva un partido atascado, (Hoy un Zidane en los albores de la retirada, nos ha destrozado).
A Luis poco se le puede achacar. Fué y es un entrenador con un avisión del Fútbol muy limitada, y lo mejor de su etapa como seleccionador, sin duda ha sido su manejo de los mediod, y que se ha sabido ganar el respeto de los jugadores, quiza por su estilo directo, quizá por su avanzada edad. Creo que ha llegado el momento para España, de dar un paso adelante, y contratar por fín un entrenador extranjero, con ideas nuevas, y competamente ajeno a toda esta maldición que parece acompñar a España en las grandes citas.
